Claves
- El empresario cordobés Hugo Zamparo desembarcó en Entre Ríos con McDonald’s a comienzos de siglo.
- Llegó a la ciudad en los 2000 y colocó la emblemática M en el histórico edificio ubicado en peatonal San Martín y España.
- En esta nueva versión, realizó una millonaria inversión en la exterminal de ómnibus que, según confió a DOS FLORINES, decidió realizarla por los beneficios del Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones (RINI).
El empresario cordobés Hugo Zamparo desembarcó en Entre Ríos con McDonald’s a comienzos de siglo. Llegó a la ciudad en los 2000 y colocó la emblemática M en el histórico edificio ubicado en peatonal San Martín y España. A fines de agosto pasado, 26 años después, volvió a cortar cinta para inaugurar la segunda franquicia de Arcos Dorados en otro punto neurálgico: las Cinco Esquinas, detrás de la Municipalidad, donde hace décadas funcionó el Hotel El Supremo.
Zamparo forma parte de un puñado de apenas 13 franquiciados del país que ganaron la confianza de la multinacional para seguir en el negocio e incluso instalar otro local, esta vez con la novedad del Automac y estación de carga de autos eléctricos. En esta nueva versión, realizó una millonaria inversión en la exterminal de ómnibus que, según confió a DOS FLORINES, decidió realizarla por los beneficios del Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones (RINI).
“Eso fue determinante para invertir el negocio en Paraná”, expresó en relación a la herramienta de la gestión provincial. De lo contrario, indicó, la inversión hubiera quedado paralizada o tendría otro destino: “Si hubiera sido un beneficio de uno o dos años, no me daba la ecuación. Es una mirada de largo plazo, como la tenemos en el negocio de peatonal. Son negocios a largo plazo y sin este tipo de apoyo hoy en día es imposible”, consideró.
—Hace 26 años desembarcó en Paraná con McDonald’s y fue el primero en la provincia. ¿Qué lo llevó a abrir el segundo local en la misma ciudad? —Al mercado de Paraná le da esa cantidad de habitantes que tiene para poder tener un segundo local. De todos modos, no es matemático. Neuquén tiene casi la misma cantidad de habitantes que Paraná y tiene cinco locales. Todo depende del nivel socioeconómico del mercado. —¿Evalúa también una cuestión cultural que le permite insertarse más en una ciudad que otra? —No.
McDonald’s está desde 1986 en Argentina y es una marca conocida que ganó mercado. Para los que tienen la suerte de viajar al exterior, es una marca que te da la tranquilidad de que cuando estás en Francia y querés comer un Big Mac, sabés lo que vas a comer. Es distinto a que si entrás a un restaurante, pedís un plato y no sabés cómo lo hacen. —Quiere decir que no hay sorpresas. —Claro. Es estándar a nivel mundial todos nuestros menúes.
—¿Cómo fue el proceso de presentarse a una licitación municipal ante un lugar histórico como la exterminal de Paraná que requería inversiones para cambiar su fisonomía? —Hace varios años que estaba detrás de ese lugar. Pasaron varias gestiones. Hubo una en la que estábamos por firmar y apareció una noticia a nivel nacional que implicaba al intendente y dijimos: “No podemos firmar con esta intendencia”. De todas maneras, a las Cinco Esquinas hace más de 15 años que la vengo buscando.
Veía ese lugar y me daba tristeza verlo cómo estaba. —¿Advertía que era necesario un cambio de imagen en esa zona? —Sí, era necesario transformar esa zona. Además, era un buen punto comercial. Ese fue el primer motivo. Después vi que la propuesta que podíamos llevar era enriquecedora para poner en valor el lugar. De hecho, posterior a nuestra inauguración, se ve la cantidad de inmobiliarios que han hecho propagandas con nuestro local atrás. —¿Cree que ya se está revalorizando la zona? —Por supuesto.
Eso pasa en todos lados cuando llega McDonald’s. Somos un comercio muy concurrido y por ello es un buen nicho para que se pongan negocios alrededor. En el caso nuestro, es uno de los principales accesos. —¿Cómo le explicó a Arcos Dorados de McDonald’s que ese era un lugar para poner una nueva franquicia? —Tenemos un protocolo. Como franquiciado del mercado, soy el que le tiene que proponer a la corporación el negocio. Todo está en función al trading área, es decir, la cantidad de autos que pasan.
Sabíamos la circulación por día que hay, que tenemos escuelas, que está la terminal cerca, que hay un barrio muy importante y que, por sobre todas las cosas, la afectación que iba a dar a este local del centro no iba a ser mucha. —¿No se trasladan clientes de un lugar a otro? —No. Son distintos clientes. Hay una afectación más o menos del 10 o 15%. Pero es lo lógico. —¿Cómo está analizando la respuesta de la gente en un contexto difícil para los bolsillos de las familias? —Estamos en un contexto ultra complicado.
A pesar de que hay cierta estabilidad macroeconómica, todavía falta que afloje y llegue algo más a la población para que pueda tener más efectivo para gastar. Pero estos negocios no se plantean para corto plazo. Este local en peatonal lo abrí en el año 2000. No creo que hubiera peor momento que los años 2000 y 2001 para abrirlo. —¿Fue una decisión de inversión alejada de la coyuntura? —Sí, a 20 años, a lo que uno espera en el futuro del lugar.
Pero en esa película que veíamos, sabíamos que estos primeros años van a ser complicados. Por eso es fundamental el apoyo del Estado. —¿Considera que hubo apoyo del Estado para poder invertir? Sabemos que adhirió y obtuvo los beneficios impositivos del RINI por varios años… —Sí. Eso fue determinante para invertir el negocio en Paraná. Además, este negocio es absolutamente todo en blanco. A mí, más que controlarme el fisco como ARCA, me controla la corporación.
Y todo lo que me cobra la corporación está en función de la facturación. —Se informó oportunamente que contrató unos 80 jóvenes para trabajar. —Sí. Los empleados están en blanco desde el primer día, sin ningún beneficio de planes. Además, no es cierto que los contratamos 90 días y volvemos a tomar gente. Al contrario, porque tengo que invertir en un empleado para enseñarles. No me sirve tener un empleado y que se me vaya. —¿Qué otro acompañamiento tuvo para tomar la decisión de invertir en Paraná?
—La verdad es que el RINI es lo principal, porque no es algo para el corto plazo. Si hubiera sido un beneficio de uno o dos años, no me daba la ecuación. Es una mirada de largo plazo, como la tenemos en el negocio de peatonal. Tengo una franquicia a 20 años y estamos en Paraná hace 26. Son negocios a largo plazo y sin este tipo de apoyo hoy en día es imposible. —Con ese criterio, ¿está pensando en otros lugares de la provincia para instalar McDonald’s?
—Hay pocos mercados, pocas ciudades que pueden calificar, porque este es un negocio de alto volumen. Para alto volumen necesitás un nivel poblacional como tiene Paraná, mínimo. Uno apuesta a la cantidad porque tenemos un margen muy pequeño, justamente porque hacer las cosas en regla tiene un costo muy alto. —¿A qué se refiere? —Hacer las cosas en regla me refiero a pagar todos los impuestos, tal como deben ser. A tener todos los empleados como debe ser.
Y volviendo a la pregunta, tengo en vista una ciudad pero no voy a spoilear. —Reconoció que es un escenario complejo para el sector comercial. ¿Cómo analiza su nicho al dialogar con colegas? —En Argentina hay 235 locales. El de Cinco Esquinas es el último que se inauguró. De los 235 locales, alrededor de 30 están en poder de franquiciados que en Argentina somos sólo 12 y la mayoría están en el interior del país. Conozco cómo le va el de Salta, al de Misiones y otras provincias. Eso va variando.
Hoy en día en la zona sur, como Neuquén o Bahía Blanca hay un favorecimiento del contexto ante las inversiones que llegan por propuestas de mejora del Estado como el RIGI a nivel nacional. Toda la zona petrolera está beneficiada. —Pero hay familias de otros centros urbanos que la están pasando mal. ¿Usted es optimista respecto del futuro? —Sí. Estamos en un momento difícil, pero todo esto es consecuencia de un manejo equivocado hacia atrás. Hay que pagar toda esa fiesta.
Hoy por hoy acomodar los números es muy duro, pero creo que es el camino. Lo mismo pasaría en un hogar: no podés gastar más de lo que tenés. —¿Cómo se imagina los locales de Paraná a 10 años? —En 10 años van a estar mis hijos. Continúa la segunda generación. Eso ya está todo hablado con McDonald’s. Tengo mucha esperanza. La inversión que se hizo en Cinco Esquinas son varios millones de dólares. Si se hizo es porque hay fe, hay confianza, hay esperanza y creemos que se avizora un buen horizonte.
