Unas 70 personas participaron de una jornada en el INTA Concordia para intercambiar experiencias sobre la cría de peces, mejorar los sistemas productivos y analizar los costos de una actividad con potencial para generar empleo y agregar valor en la región.
La piscicultura busca consolidarse como una alternativa productiva en Entre Ríos, aunque enfrenta el desafío de convertirse en un negocio económicamente sostenible. Con ese objetivo, el 20 de octubre se realizó un encuentro en el Campo El Alambrado del INTA Concordia, organizado junto con la Red de Organismos de la Piscicultura Entrerriana (REOPER).
La jornada reunió a productores, empresarios, técnicos, estudiantes y representantes de organismos públicos, con el propósito de analizar aspectos técnicos, económicos y comerciales de la actividad.
De los estanques a los costos de producción Uno de los ejes fue la recorrida por los estanques de cría de peces que el INTA desarrolla desde 2015. Los participantes observaron los sistemas productivos y realizaron demostraciones sobre muestreo, cosecha, cálculo de biomasa y determinación de la alimentación diaria. Estas prácticas permiten mejorar el manejo de los peces, optimizar el uso del alimento y controlar los costos.
Sebastián Almará, referente técnico de la empresa Pez Campero, compartió recomendaciones para aumentar la productividad de los criaderos.
Otro tema central fue determinar cuánto cuesta producir un kilo de pescado y cómo se distribuyen los ingresos entre los distintos eslabones de la cadena, desde los proveedores de alevines y alimentos balanceados hasta los productores, procesadores, comercializadores y establecimientos gastronómicos.Los participantes analizaron la importancia de organizar el abastecimiento de insumos, planificar las cosechas, garantizar condiciones adecuadas de procesamiento y desarrollar canales comerciales que conecten la producción con los consumidores.
Participación de empresas, universidades y organismos públicosEl encuentro contó con exposiciones del piscicultor concordiense Francisco Asueta, el chef Nicolás Cantero, el docente de Veterinaria de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Carlos Agüero, y Marina Panozzo, del INTA Concordia.También participaron las empresas PAUER, de Crespo, y Garay, de Santa Fe, proveedoras de alimentos balanceados.
Los asistentes conocieron sus productos y equipamiento para la fabricación artesanal de alimentos, una alternativa que podría adaptarse a determinados perfiles de productores. La convocatoria incluyó a docentes y estudiantes de la UTN y la UNER, escuelas agrotécnicas de Federal y Colón, técnicos de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos de Uruguay y funcionarios de las áreas de Turismo y Producción de la Municipalidad de Concordia.
La diversidad de participantes permitió vincular las necesidades de los productores con el conocimiento científico, la formación profesional y las posibilidades de comercialización.
Una alternativa para generar empleo y valor agregadoDesde el INTA Concordia y la REOPER destacaron la importancia de continuar impulsando espacios de capacitación e intercambio para fortalecer el sector. El desarrollo de la piscicultura requiere infraestructura, conocimientos técnicos, acceso a insumos, planificación productiva y mercados capaces de absorber la oferta.
Por eso, la articulación entre productores, empresas, instituciones educativas y organismos públicos resulta fundamental para ampliar las oportunidades. La actividad ofrece posibilidades para diversificar la producción entrerriana y generar nuevas fuentes de trabajo. Sin embargo, su crecimiento dependerá de que los avances técnicos se traduzcan en costos competitivos, mercados estables y una rentabilidad que permita sostener y ampliar las inversiones. (Con información de 7 Páginas)


