Madre e hijo compartieron pantalla en un zoom para seguir la primera audiencia del debate oral donde están acusados.
Por Karina Poritzker - La expresidenta Cristina Kirchner revisaba papeles mientras hablaba con su secretario privado, conectada de manera remota desde San José 1111, presa y condenada a seis años de prisión por administración fraudulenta en la causa Vialidad. Su hijo, el diputado nacional Máximo Kirchner, fumaba un cigarrillo frente a cámara y lo apagó después de iniciada la trasmisión oficial.
Así se los vio por vía remota en el juicio que comenzó este viernes en los tribunales federales de Retiro por “Los Sauces-Hotesur”. Había iniciado la lectura del requerimiento de elevación a juicio, firmada por los fiscales que investigaron el caso, los federales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques. La audiencia duró 2 horas y 50 minutos.El debate es el tercer juicio oral que enfrenta la expresidenta y el primero para su hijo Máximo.
En esta oportunidad, se investigan presuntas maniobras de lavado de dinero a través de las sociedades inmobiliarias y hoteleras de la familia Kirchner, mediante operaciones comerciales con empresarios que mantuvieron vínculos contractuales con el Estado durante sus gobiernos.De acuerdo con el requerimiento fiscal, existió una “compleja maniobra de corrupción” desarrollada por una presunta organización criminal que habría utilizado contratos de alquiler y otras operaciones para transferir fondos a los expresidentes y su entorno familiar.
La acusación atribuye a Cristina Kirchner la conducción de un esquema destinado a incorporar dinero de origen ilícito al patrimonio de las sociedades investigadas. Esos hechos deberán ser examinados durante el juicio.
Todos los acusados conectados vía remota tuvieron que validar antes del comienzo sus datos ante funcionarios del Tribunal Oral Federal 5: el secretario de CFK exhibió a la cámara el DNI de la acusada. Casi de inmediato y con extrema puntualidad -inusual en Comodoro Py 2002-, a las 10.12, doce minutos después del horario previsto, se sentaron en la sala de audiencias los jueces José Michilini, Adriana Pallioti, Fernando Machado Pelloni y el magistrado suplente Santiago Schiopetto.
Este último juró como juez de Tribunal Oral en Comodoro Py el 10 de septiembre pasado.En la sala también estuvieron presentes el fiscal Diego Velasco, acompañado por su equipo, y los representantes de la Unidad de Información Financiera (UIF), que interviene como querellante.
Los abogados defensores debieron concurrir personalmente a los tribunales de Retiro, mientras que los imputados recibieron autorización para seguir de manera remota esta primera etapa del debate.Se informó entonces un problema de conexión del dueño de Austral Construcciones Lázaro Báez, desde la cárcel. Se lo vio ubicado en el cubículo de trasmisión del penal. Está condenado al igual que la expresidenta en la causa Vialidad y además por lavado de dinero en la llamada “ruta del dinero K”.
Solucionado el inconveniente, el presidente del Tribunal Michilini remarcó que la virtualidad tiene “carácter excepcional”.El abogado de CFK, Carlos Beraldi, concurrió en persona al igual que los demás letrados y se sentó en primera fila de la sala.
Suele estar allí todos los martes y jueves desde el 6 de noviembre del año pasado, durante las audiencias del caso Cuadernos, donde su clienta también es juzgada.Otros dos acusados sí estuvieron presentes en Comodoro Py: Víctor Manzanares, excontador de la familia Kirchner, y el empresario Osvaldo San Felice. Antes de ingresar, Manzanares, quien declaró como imputado colaborador en la causa Cuadernos, anticipó que espera un veredicto condenatorio al que describió como “sanador también”. Infobae.


