El presidente de Diputados defendió la responsabilidad de sostener la gestión provincial en medio de las dificultades económicas y el escenario electoral.
Con una trayectoria que comenzó en la intendencia de Basavilbaso, anticipó que el proyecto de Ética Pública volvería a la Cámara baja con modificaciones.
Gustavo Hein habla desde una posición que combina responsabilidad institucional y pertenencia política al oficialismo entrerriano. Como presidente de la Cámara de Diputados, debe conducir el debate legislativo; como integrante del espacio gobernante, acompaña una gestión que enfrenta restricciones económicas y, al mismo tiempo, las exigencias de la disputa electoral.
Su recorrido por los cargos electivos comenzó en Basavilbaso, donde fue intendente entre 2015 y 2019. Desde aquella experiencia municipal y su pertenencia al PRO construyó una trayectoria que lo llevó a ocupar un lugar central en la Legislatura provincial. El antecedente de haber administrado una ciudad aporta contexto a una de las preocupaciones que expresó: cómo responder a las demandas cuando los recursos resultan insuficientes.
El legislador Hein describió un gobierno atravesado por múltiples frentes y dificultades que, según señaló, en ocasiones aparecen sin estar previstas. Su planteo puso el acento en la obligación de ejercer el mandato recibido durante los cuatro años, aun cuando el calendario político incremente las presiones.La imagen de una “frazada corta” sintetizó su diagnóstico sobre las limitaciones que enfrenta Entre Ríos.
En ese marco, sostuvo que la competencia electoral agrega responsabilidades a quienes tienen funciones de gobierno, ellos deben atender la administración cotidiana mientras participan de un escenario de confrontación política.Desde la presidencia de Diputados, Hein también ubicó al proyecto de Ley de Ética Pública entre los asuntos que requieren una definición.
Según expresó, las conversaciones legislativas permitirían acercarse a un dictamen de comisión en el Senado, paso previo a un eventual regreso de la iniciativa a la Cámara baja.Sin adelantar el contenido de los cambios ni interferir en el trabajo de los senadores, manifestó su expectativa de que pueda concluir un proceso que, recordó, comenzó en 2024.
Sus afirmaciones apuntan a una próxima definición, aunque no dieron por cerrado el acuerdo parlamentario.“Más vale tarde que nunca, es un gesto hacia la sociedad”, afirmó al valorar la posibilidad de avanzar con la norma.Así, Hein vinculó dos exigencias para el oficialismo: sostener la gestión frente a la escasez de recursos y mostrar resultados en una discusión relacionada con la conducta pública.
En su planteo, la proximidad electoral no suspende ninguna de esas obligaciones; aumenta la responsabilidad de quienes gobiernan.


