Un allanamiento en Concordia terminó con el decomiso de unos 1.000 kilos de pescado acopiado en una vivienda, en un operativo que apuntó a frenar la comercialización de fauna ictícola fuera de norma. La intervención surgió a partir de denuncias y dejó al descubierto ejemplares de distintas especies con irregularidades sanitarias y de captura.
El procedimiento fue realizado en forma conjunta por la Brigada de Prevención de Delitos Rurales Concordia, dependiente de la Policía de Entre Ríos, e inspectores de la Dirección de Recursos Naturales y Fiscalización de la Secretaría de Agricultura, dependiente del Ministerio de Desarrollo Económico.
Durante la inspección se secuestraron dorados, bogas, patíes, tarariras y molidas. Según la información oficial, parte de la mercadería correspondía a especies cuya captura está vedada, mientras que otros ejemplares no respetaban las medidas mínimas reglamentarias o no contaban con la trazabilidad necesaria para acreditar sus condiciones sanitarias.
Luego de la evaluación de un médico veterinario, se recomendó la desnaturalización de la totalidad del producto decomisado por motivos sanitarios. La medida se concretó después del operativo.
La actuación se enmarcó en presuntas infracciones a la ley provincial de Pesca N° 4892 y sus resoluciones regulatorias, a partir de las denuncias que dieron origen a la investigación.



