La escudería francesa y el representante del piloto argentino cuestionaron las declaraciones del presentador británico durante el Gran Premio de Estados Unidos. El episodio reavivó una antigua controversia vinculada con la Argentina y volvió a poner en discusión el respeto dentro del automovilismo.
El equipo Alpine y el entorno de Franco Colapinto salieron al cruce de los comentarios del presentador británico Jeremy Clarkson, quien generó polémica al vincular la nacionalidad argentina del piloto con la penalización que recibió para el Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1.
Durante una entrevista con Sky Sports F1 en el Circuito de las Américas, en Austin, Clarkson afirmó que Colapinto tenía una sanción en la grilla por ser argentino y agregó que él también le impondría una por ese motivo. Sus declaraciones provocaron reacciones entre los seguidores del automovilismo y motivaron respuestas tanto de la escudería como de uno de los representantes del piloto.
La escudería francesa difundió un comunicado en el que tomó distancia de las palabras de su invitado, sin mencionarlo directamente por su nombre.
“Desde el equipo Alpine somos conscientes de los comentarios realizados por un invitado del equipo en una reciente entrevista televisiva en Austin”, expresó la institución.
En el mismo mensaje, remarcó que esas declaraciones constituyen una opinión personal que no coincide con los valores que promueve el equipo, basados en la amabilidad y el respeto. Además, ratificó su apoyo al piloto argentino al señalar: “Franco es nuestro piloto y tiene todo nuestro apoyo”.
El pronunciamiento buscó dejar en claro que las expresiones de Clarkson no representan la postura oficial de Alpine, que mantiene a Colapinto como uno de sus pilotos.
Jamie Campbell-Walter, uno de los representantes del argentino, también se expresó públicamente y calificó los comentarios como inaceptables.
“Los comentarios de Jeremy Clarkson sobre la nacionalidad de Franco fueron completamente inaceptables. No hay lugar para observaciones como esta en la Fórmula 1, independientemente de quién las haga o si se pretendían como una broma”, sostuvo.
El representante también hizo referencia al trabajo que se viene realizando para combatir la hostilidad y los abusos en el ambiente del automovilismo y en las redes sociales.
“Hemos trabajado duro para promover el respeto y poner fin a la hostilidad y el abuso. Ese respeto debe ser mutuo”, manifestó. En ese sentido, cuestionó que se reclame un comportamiento responsable mientras se toleran expresiones de figuras públicas que visitan la categoría.
Campbell-Walter concluyó que tanto Colapinto como sus seguidores merecen un trato mejor y llamó a no retroceder en los avances logrados contra los comentarios maliciosos.
Las declaraciones de Clarkson se produjeron en un fin de semana complicado para el piloto argentino. Colapinto recibió una penalización de diez posiciones en la grilla por el reemplazo de un componente electrónico de su monoplaza que superó el límite permitido por el reglamento.
Aunque consiguió el 14.º puesto en la clasificación, la sanción lo obligó a retroceder hasta el 21.º lugar de largada para la carrera del domingo 25 de octubre.
La penalización, por lo tanto, respondió a una cuestión técnica y reglamentaria, no a su nacionalidad, como sugirió el presentador británico.
La controversia también recuperó un episodio ocurrido en 2014, cuando Clarkson participó de una grabación de Top Gear en la Patagonia argentina.
En aquella oportunidad, uno de los vehículos utilizados por la producción tenía una patente que fue interpretada como una referencia a la Guerra de Malvinas. La combinación de letras y números, “H982 FKL”, fue asociada con el año 1982 y la denominación británica de las islas.
El episodio generó protestas y fuertes cuestionamientos, hasta el punto de que el equipo de producción debió abandonar la zona y continuar su recorrido fuera de la Argentina. La BBC sostuvo entonces que la patente había sido una coincidencia.
Más de una década después, las declaraciones sobre Colapinto volvieron a despertar críticas por la referencia a la nacionalidad argentina.
El respaldo público de Alpine y la reacción de su representante colocaron nuevamente en el centro del debate la responsabilidad de las figuras públicas dentro de la Fórmula 1.
La polémica se produjo, además, en un contexto en el que el propio Colapinto había pedido frenar los ataques en redes sociales, incluso aquellos dirigidos contra integrantes de su equipo bajo el argumento de defenderlo.
Así, mientras el argentino afronta el desafío deportivo de competir en una de las categorías más exigentes del mundo, el episodio dejó en evidencia que el respeto entre pilotos, equipos, periodistas y aficionados también forma parte de las discusiones que atraviesan al automovilismo internacional.


